Banda de rodadura, el diseño que brinda seguridad en la conducción.

La banda de rodadura de una llanta es el patrón o dibujo que se encuentra en su superficie exterior, en contacto directo con el pavimento. Aunque a simple vista pueda parecer un detalle estético, su diseño es fundamental para garantizar un desempeño óptimo y seguro en diferentes condiciones de conducción.

El principal propósito de estos patrones es maximizar la tracción entre la llanta y la superficie de la carretera. Esto se logra mediante la canalización del agua, la suciedad y otros elementos que podrían interferir con el contacto directo de la llanta con el pavimento. Además, los dibujos ayudan a reducir el riesgo de hidroplaneo (aquaplaning), mejoran la estabilidad del vehículo y optimizan el frenado, especialmente en superficies mojadas o irregulares.

Clasificación de los diseños de rodadura

El diseño de las bandas de rodadura puede clasificarse en varios tipos principales:

  1. Simétrico: Es el patrón más común, con dibujos idénticos a ambos lados del neumático. Ofrece un desgaste uniforme y es ideal para vehículos que recorren carreteras en buen estado.
  2. Direccional: Tiene un diseño en forma de «V» o flecha, especialmente diseñado para evacuar agua de manera eficiente. Es ideal para climas lluviosos y para quienes buscan mayor control en condiciones húmedas.
  3. Asimétrico: Combina diferentes patrones en el interior y exterior del neumático, maximizando la estabilidad en curvas y ofreciendo excelente desempeño en condiciones secas y mojadas.
  4. Mixto o especializado: Diseñado para aplicaciones específicas, como neumáticos todoterreno o de invierno, que requieren patrones únicos para enfrentar terrenos difíciles o temperaturas extremas.

Firme sobre la vía para un viaje seguro

El diseño de la banda de rodadura juega un papel crítico en la seguridad vial. Una adecuada elección del patrón puede marcar la diferencia en términos de estabilidad, capacidad de frenado y respuesta del vehículo. Por ejemplo, una llanta con rodadura desgastada no logrará evacuar el agua de forma eficiente, aumentando el riesgo de accidentes en días lluviosos.

Además, el mantenimiento de la profundidad del dibujo es esencial, ya que una banda de rodadura desgastada compromete la adherencia y el control del vehículo. En muchos países, existe una profundidad mínima legal para garantizar condiciones seguras de conducción.

Los diseños de la banda de rodadura no solo representan ingeniería de precisión, sino también un compromiso con la seguridad y el desempeño vehicular. Elegir el tipo adecuado y realizar un mantenimiento periódico son pasos fundamentales para garantizar una experiencia de manejo segura, cómoda y eficiente.

Acuaplaneo, el riesgo de manejar bajo la lluvia.

Colombia vive la primera temporada de lluvias de este 2025, y lo que se espera es un comportamiento de aumento en los niveles pluviométricos en los próximos meses.

De acuerdo con las estimaciones que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, señala en su informe de Predicción Climática a Corto, Mediano y Largo Plazo en Colombia, durante el trimestre febrero-abril es posible que se presenten aumentos en las precipitaciones en un 20% por encima de la climatología de referencia (1999-2020) en la región andina, que incluye al departamento de Antioquia.

Y una temporada de lluvias representa, también, un aumento en los riesgos que enfrentan los conductores en sus desplazamientos cotidianos bien sea en los recorridos urbanos, o cuando emprenden viaje por carretera.

Son varios los factores que aumentan el riesgo cuando de manejar en condiciones climáticas adversas como la lluvia intensa se trata. Uno de ellos es el denominado acuaplaneo o aquaplaning.

El acuaplaneo es el fenómeno que tiene lugar cuando un vehículo cruza una superficie mojada, un charco o una vía con exceso de acumulación de agua, y los neumáticos pierden adherencia.

En el acuaplaneo entran en juego dos factores que aumentan el peligro cuando se presenta esta situación. El primero de ellos es el grosor de la película de agua sobre la que está circulando el carro. Mientras más amplia sea la película o el espejo de agua que atraviesa el vehículo, con mayor presencia de agua, existen más probabilidad de pérdida de control. El segundo factor que aumento el riesgo de una situación de pérdida de control es la velocidad del vehículo, cuanto más rápido se circule más peligro de perder la adherencia al piso existirá.

Y aunque el desarrollo vial en Colombia si bien ha avanzado, especialmente con las vías en concesión para la conexión entre grandes centros urbanos y transporte de mercancías de los centros de producción a puertos, también es cierto que son muchas las carreteras y calles urbanas que tienen varios años y su diseño, especialmente en temas de drenaje de aguas puede estar ya obsoleto y genera con el aumento de las lluvias estos pozos o espejos de agua que pueden ser trampas muy peligrosas al momento de manejar lloviendo.

A esto se puede sumar también una falta de prevención en mantenimiento de las llantas. Unas llantas desgastadas, con la banda de rodadura lisa, ya sin el dibujo que permite una evacuación del agua, hacen que el contacto con la superficie sea mucho más delicado y en cualquier momento se pierda.

Lo primero que el conductor percibe cuando se da este suceso, es la sensación de flotabilidad del eje delantero, una sensación muy similar a conducir sobre placas de hielo. Cuando esto sucede cuesta muy poco girar el volante. A continuación, el aquaplaning provoca una pérdida de la dirección.

Pero como muchas veces manejar bajo la lluvia será inevitable, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para minimizar los riesgos de enfrentar una situación de acuaplaneo que haga que se pierda el control de vehículo y provocar un accidente.

Al circular en la vía y verse obligado a cruzar sobre un charco o un espacio en el que el agua cubra parte de la vía:

  • Si está circulando en línea recta, levante el pie del acelerador y mantenga el volante lo más firme posible hasta que las ruedas recuperen agarre.
  • Si circula en curva, de nuevo, levante el pie del acelerador y trate de continuar la trayectoria del vehículo respecto a la curva, sin movimientos bruscos o intempestivos.
  • Procure disminuir la velocidad antes de entrar al charco, pues frenar durante el cruce podría comprometer la maniobrabilidad.
  • No realice movimientos bruscos mientras maneja sobre terreno mojado.

Y ya en un panorama más amplio del manejo bajo la lluvia, es importante realizar los desplazamientos bajo unas normas generales mínimas de seguridad para garantizar el bienestar y la vida de todos los actores en la vía como lo señala la Agencia Nacional de Seguridad Vial:

  • Reduzca la velocidad. En días de lluvia es clave conducir despacio y realizar desaceleraciones progresivas.
  • Mantenga en perfectas condiciones el sistema de frenado del vehículo.  En algunos casos, la capacidad de los frenos en situaciones de humedad cambia. Para evitar esto pise, por algunos segundos, suavemente el pedal de freno.
  • Revise el estado de los neumáticos antes de emprender un viaje. Recuerde calibrar el labrado de las llantas y la presión de inflado.
  • Con la lluvia las condiciones de frenado y adherencia de la vía cambian: aumente la distancia de seguridad entre los vehículos de 10 a 20 metros.
  • La lluvia empeora la visibilidad, en estos casos es mejor orillarse y esperar en un lugar seguro hasta que mejoren las condiciones meteorológicas.
  • Mantenga el sistema eléctrico en buenas condiciones. Recuerde encender las luces en condiciones meteorológicas adversas que le permitirán hacerse visible ante los demás usuarios de la vía. 
  • Respete la señalización y los límites de velocidad permitidos en la vía, especialmente aquellos indicados por la Dirección de Tránsito y Transporte – DITRA.
  • No estacione cerca a los cauces de los ríos o quebradas.
  • No intente pasar ríos o quebradas mientras llueva o cuando los cauces de estos se encuentran crecidos o desbordados.
  • Evite transitar en zonas de peligro por deslizamiento, las lluvias incrementan el riesgo de caída de sedimento.

¿Híbrido completo o híbrido enchufable?

Con ventas que alcanzaron las 42.698 unidades nuevas en 2024, los vehículos híbridos se consolidaron como el segmento más dinámico dentro de la categoría de movilidad sostenible en Colombia. Este tipo de automóviles representó el 21,2% de las ventas totales en el país durante el año pasado, demostrando un crecimiento sostenido y un fuerte posicionamiento en el mercado nacional.

La decisión del Gobierno Nacional de retirar su propuesta de imponer restricciones arancelarias a estos vehículos ha creado un panorama alentador para el 2025. Todo apunta a que la categoría de vehículos híbridos continuará siendo un pilar en la transición hacia tecnologías más limpias.

Los híbridos: una transición hacia la movilidad eléctrica

La tecnología híbrida es considerada un punto intermedio entre los motores de combustión tradicional y los vehículos eléctricos. Este tipo de automóviles ofrece una oportunidad de adaptación y aprendizaje para los conductores, permitiéndoles familiarizarse con aspectos como la autonomía, el consumo de energía y los cuidados requeridos, antes de dar el salto a una movilidad completamente eléctrica.

En el mercado actual, existen tres tipos principales de vehículos híbridos: híbridos ligeros, híbridos enchufables y híbridos completos (HEV). Este artículo se centrará en los dos últimos, ya que son los que más contribuyen a la transición hacia nuevas energías.

Híbridos completos (HEV) y enchufables (PHEV): características principales

Los vehículos híbridos completos (HEV) cuentan con sistemas de recarga automática. Sus baterías se alimentan mediante energía generada por la desaceleración, el frenado y el motor de combustión interna. Esta tecnología permite aprovechar al máximo la energía cinética, reduciendo el consumo de combustible y las emisiones de CO2.

Por otro lado, los híbridos enchufables necesitan conectarse a una fuente externa de energía, como cargadores domésticos o estaciones de carga públicas, para recargar sus baterías. Gracias a su mayor capacidad de almacenamiento, estos modelos ofrecen una autonomía en modo completamente eléctrico de hasta 50 kilómetros, e incluso 80 kilómetros en versiones de alta gama.

¿Cuál elegir: híbrido o enchufable?

La elección entre un híbrido completo y un híbrido enchufable depende del tipo de uso que se le dará al vehículo:

  • Híbridos completos (HEV): Son ideales para quienes conducen principalmente en la ciudad, donde las constantes frenadas contribuyen a regenerar la energía de las baterías. Además, su eficiencia en carretera los hace perfectos para largos viajes, con un consumo contenido incluso en trayectos extendidos.
  • Híbridos enchufables (PHEV): Representan una buena opción para usuarios urbanos con recorridos diarios de hasta 50 kilómetros, siempre y cuando tengan acceso a puntos de recarga. Sin embargo, en trayectos largos, cuando la batería se descarga, el motor de combustión entra en funcionamiento. Esto puede aumentar el consumo debido al peso y tamaño de las baterías, llegando incluso a superar el consumo de vehículos diésel o de gasolina.

Con la llegada de nuevas marcas y modelos a esta categoría, las expectativas para el segmento híbrido en Colombia son positivas. A medida que crece la oferta y mejora la infraestructura de carga, los vehículos híbridos seguirán desempeñando un papel clave en la transición hacia una movilidad sostenible.

Aerodinámica: menos consumo y menos emisiones.

El menor consumo de combustible posible, y por lo tanto un mejor comportamiento en el apartado de las emisiones de gases contaminante, dos factores que siempre están buscando los ingenieros y diseñadores automotrices al pensar y desarrollar un nuevo carro.

Rendimiento y sostenibilidad ambiental una fórmula ideal que depende de varios factores, y uno de ellos que está ligado a la concepción misma del carro desde la mesa de dibujo de los diseñadores es su coeficiente aerodinámico. ¿Pero de que se trata este concepto, y por qué es importante para hacer carros que contribuyan a la sostenibilidad?

Se puede definir el coeficiente aerodinámico como la medida que determina que tanta resistencia al viento tiene un objeto que se mueve en un entorno con aire y como penetra en el a medida que avanza en su recorrido. A medida que avanza el auto por la vía su contacto con el aire genera una diferencia de presión entre la parte delantera del carro y su parte posterior en donde se genera un efecto de succión que es proporcional a la velocidad de desplazamiento

Este coeficiente aerodinámico, que se identifica como Cx, esta medido en un indicador que va de 0 a 1. Mientras más cerca de 0 se encuentre, significa que el vehículo tiene una menor resistencia al aire y su rodaje será mucho más eficiente, con menor uso de combustible o energía y, para el caso de los vehículos a combustión menos emisiones. En la actualidad el indicador Cx promedio en la industria automotriz se encuentra entre Cx 0.25 y Cx 0.40

Como señalábamos antes, desde el diseño mismo se piensa en la forma más eficiente que sea viable para darle al vehículo el mejor eficiente aerodinámico posible. En este trabajo el equipo que concibe el vehículo piensa en varios elementos que le dan forma al carro y que deben resolver para que su resistencia al viento se ala menor. Entre ellas se cuentan

La forma general del carro: se busca que esta sea la más fluida posible a partir de líneas suaves. Una inclinación adecuada del parabrisas aporta su valor para lograr el objetivo, también la presencia de bordes afilados, diseño e inclinación del techo del carro y soluciones como las propuestas en algunos diseños de vehículos de elementos como manijas de las puertas ocultas. Todo aquello que facilite un paso del aire sin obstáculos por la superficie del carro de adopta para mejorar este indicador.

Accesorios: además de concebir una forma general del vehículo que brinde las mejores condiciones para que el aire circule alrededor de su entorno de manera fluida, los diseñadores también piensan en elementos que complementan ese diseño, por ejemplo los espejos retrovisores o el dispositivo que puede servir de antena. Sus formas buscan mitigar al máximo la formación de turbulencias en el flujo del aire que podrían crear una mayor resistencia aerodinámica y por lo tanto afectar la eficiencia de consumo de combustible.

Elementos aerodinámicos de apoyo: si bien un vehículo de calle no es un carro de fórmula 1 si pueden tener elementos provenientes de esa disciplina deportiva que ayudan a mejorar sus condiciones aerodinámicas, por ejemplo alerones o difusores que dirigen de mejor forma el flujo alrededor del auto permitiendo una penetración más fluida en la corriente de aire y lograr avanzar con un menor esfuerzo de la máquina.

Área frontal: otro elemento que se tiene en cuenta desde de la mesa de diseño para alcanzar alta eficiencia aerodinámica es la conformación de la parte frontal del carro. Esta debe ser lo más pequeña posible para que el coeficiente de penetración permanezca en indicadores bajos.

En la actualidad el coche con menor coeficiente aerodinámica es el XPeng Mona M03, desarrollado por la firma china XPeng Motors y que tiene un Cx de 0.194. Se trata de un modelo eléctrico y con una autonomía un poco por encima de los 500 kilómetros por carga.