La ergonomía y su aporte a la seguridad en la conducción.

La ergonomía es importante en el diseño de un automóvil porque se trata de una disciplina que se enfoca en el diseño de los espacios, herramientas y objetos para que sean utilizados de la manera más eficiente y cómoda posible por las personas que los usan.

En el caso de un automóvil, la ergonomía se refiere a la forma en que el vehículo se adapta a las necesidades del conductor y los pasajeros. Un buen diseño ergonómico de un automóvil puede mejorar la comodidad, la seguridad y la eficiencia de la conducción, lo que puede tener un impacto positivo en la experiencia del usuario y en su satisfacción con el vehículo.

Como especialistas en la evaluación y análisis automotriz, aquí en Autotest te señalamos algunos aspectos importantes de la ergonomía en el diseño de un automóvil:

•             La posición y ajuste del asiento, el volante y los pedales para asegurar una postura cómoda y segura del conductor, así como la capacidad de ajuste de estos elementos para adaptarse a diferentes tamaños y formas corporales.

•             La ubicación y disposición de los controles, instrumentos y sistemas de información para que sean fácilmente accesibles y comprensibles por el conductor sin tener que desviar su atención de la carretera.

•             La forma en que los materiales y texturas se usan en los diferentes componentes del interior del vehículo para mejorar la calidad de la experiencia táctil y visual de los ocupantes.

•             La forma en que se gestionan los espacios de almacenamiento y el acceso a los mismos.

•             La seguridad en el diseño, incluyendo la ubicación y protección de los airbags, el cinturón de seguridad y otros sistemas de seguridad pasiva y activa.

Cuando se habla de seguridad en la conducción, la concepción del diseño del vehículo desde la ergonomía tiene un papel fundamental al posibilitar un entorno que favorece la concentración en la labor de manejar el carro.

En el caso de la conducción de vehículos, una buena ergonomía puede ayudar a reducir la fatiga, el estrés y la tensión física, lo que a su vez puede mejorar la atención y la concentración del conductor en la carretera. Por ejemplo, un asiento de conducción bien diseñado puede ayudar a mantener una buena postura y reducir la fatiga muscular, mientras que un volante ajustable en altura y profundidad puede ayudar a evitar la tensión en los brazos y los hombros.

Además, una buena ergonomía también puede ayudar a mejorar la visibilidad y la accesibilidad a los controles del vehículo, lo que puede ser especialmente importante en situaciones de emergencia donde se requiere una respuesta rápida. Por ejemplo, un sistema de información y entretenimiento fácil de usar puede ayudar a minimizar la distracción del conductor, mientras que los espejos bien posicionados y ajustados pueden ayudar a maximizar la visibilidad del conductor.

En definitiva, un buen diseño ergonómico en un automóvil puede mejorar la experiencia de conducción y hacerla más segura y cómoda para el conductor y los pasajeros, lo que puede tener un impacto positivo en la satisfacción y fidelidad del cliente con la marca y el modelo del vehículo.

¿Mejor gasolina o diésel?

En las últimas semanas varias marcas automotrices han presentado en el mercado opciones de vehículos con combustible diésel, especialmente vehículos de doble propósito a partir de carrocerías pick up, versátiles tanto para el trabajo como para los desplazamientos personales y familiares cotidianos urbanos o en carretera

Pero ante la opción de un vehículo diésel o un carro con motor a gasolina, ¿cuál es mejor elección? Aquí en Autotest le brindamos algunas consideraciones básicas, pero siempre la elección depende de gustos y necesidades

No hay una respuesta simple o única a esta pregunta, ya que depende de varios factores y preferencias personales. Aquí hay algunas consideraciones que pueden ayudarlo a decidir cuál es la mejor opción para usted:

Costo: En general, los vehículos diésel tienden a ser más costosos que los vehículos a gasolina, tanto en términos de precio de compra como de mantenimiento. Sin embargo, los motores diésel suelen ser más eficientes en términos de combustible, lo que puede compensar esta diferencia de costo con el tiempo.

Eficiencia: Los motores diésel suelen ser más eficientes que los motores a gasolina, lo que significa que pueden recorrer más kilómetros por litro de combustible. Si planea conducir largas distancias o usar su automóvil para viajes largos, un vehículo diésel puede ser una mejor opción.

Rendimiento: Los motores a gasolina suelen ser más adecuados para conductores que buscan un mayor rendimiento y aceleración. Los motores diésel, por otro lado, son más adecuados para conductores que buscan un mayor par y capacidad de remolque.

Impacto ambiental: En general, los motores diésel emiten menos dióxido de carbono que los motores a gasolina, pero emiten más gases de óxido de nitrógeno y partículas finas, lo que puede ser perjudicial para la salud y el medio ambiente. En general, los vehículos a gasolina tienen menos emisiones de NOx y partículas finas, aunque emiten más CO2.

En resumen, la elección entre un vehículo a gasolina o un vehículo diésel dependerá de sus necesidades y preferencias personales. Si planea usar su automóvil principalmente para viajes largos y desea un mayor rendimiento en términos de eficiencia de combustible, un vehículo diésel puede ser una buena opción. Por otro lado, si prefiere un mayor rendimiento y aceleración, un vehículo a gasolina puede ser más adecuado. También es importante considerar el impacto ambiental de su elección y si desea priorizar la eficiencia energética o las emisiones más bajas.

El aceite de la caja automática, un fluido vital para el carro.

Aunque en el mercado automotor de Colombia prevalece la opción de los carros con caja de cambios manual, cada vez es más frecuente encontrar propietarios que se decantan por alternativas de vehículos con cajas automáticas.

La comodidad al enfrentar tráficos pesados como los de nuestras ciudades, el mejor desarrollo de la tecnología en estos sistemas, su fiabilidad, hacen parte de los factores que inducen a estos dueños de automotores a decidirse por este tipo de soluciones en sus autos.

Pero al igual que la caja de cambios manual, la caja automática también requiere de un proceso de mantenimiento preventivo y de revisiones con el objetivo de que sus piezas puedan operar de manera correcta y sin presentar problemas que dificulten su funcionamiento en el mediano o largo plazo y que podría significar un daño catastrófico que implique el cambio total del conjunto con un costo elevado y el tiempo de necesario para realizar esta intervención profunda en el carro.

Quizá el principal elemento que garantiza el correcto funcionamiento de la caja automática y la durabilidad de sus piezas es el lubricante.

Estas cajas utilizan un aceite hidráulico denominado ATF. Este aceite tiene como una de sus funciónes lubricar los engranajes al interior del conjunto que forma la caja automática y hacer que el paso de los cambios de marcha sea suave, a través de su paso por las electroválvulas que hacen parte del conjunto.

¿Qué pasa si no se cambia el aceite?

Con el paso de los kilómetros este aceite va sufriendo un proceso de degradación y pérdida de sus propiedades de lubricación y detergencia. Se va contaminando como consecuencia del mismo trabajo que realiza para apoyar el buen funcionamiento de la caja de cambios. Si este proceso de degradación no se controla, no se sustituye a tiempo el líquido las piezas internas de la caja de cambios pierden esa película que evitaba o minimizaba el roce entre ellas y al entrar en un contacto directo se desgastan con mayor rapidez y de manera prematura generando, primero un mal funcionamiento de la caja y, finalmente, su daño total.

Un síntoma de este proceso es cuando la caja no realiza los cambios en el momento adecuado, se tarda en hacerlos o simplemente no entra el cambio de marcha. El conductor sentirá el carro sobre revolucionado o también sin fuerza porque el cambio entra de manera retardada.

Por eso es recomendable realizar el cambio de este fluido entro los 60 mil a 80 mil kilómetros, para ello es importante consultar el manual del vehículo y seguir la indicación que da el fabricante y también tener en cuenta las condiciones de operación del vehículo para determinar de la mano de los expertos el momento más adecuado para este cambio.

La cilindrada del carro ¿por qué es importante?

El primer dato que busca en las fichas técnicas de un vehículo el potencial comprador de un carro nuevo o usado es la cilindrada. ¿Es un 1.0, un 1.2, un 1.5, o quizá un 2.0, un 2.5 o incluso un 5.0? ¿Pero, qué significa esa cifra y qué importancia puede tener para definir la compra de un auto?

Cuando se habla de cilindrada en los carros, el concepto hace referencia a la capacidad volumétrica total que tienen los cilindros del motor para almacenar el combustible y recibir el aire que permite la mezcla, y que al ser comprimida en el cilindro explota bien sea por acción de la chispa que salta de las bujías o por la compresión que ejercen sobre esta mezcla los pistones en su carrera ascendente dentro del cilindro, si se trata de un vehículo diésel. En Colombia, esta cifra generalmente está descrita por las marcas en centímetros cúbicos, pero también se puede hablar de ella en litros.

El valor de la cilindrada con la que se registra un carro en su ficha técnica es una sencilla operación aritmética resultado de multiplicar la capacidad volumétrica de cada uno de los cilindros, por el número de cilindros totales que contempla el diseño del motor en cada vehículo en particular. Es así que si un carro 4 cilindros registra en su ficha técnica una cilindrada de 2.000 centímetros cúbicos quiere decir que cada uno de los cilindros tiene una capacidad para almacenar 500 centímetros cúbicos. Y esta capacidad individual de cada cilindro está dada por su diámetro y por la distancia que hay entre la parte inferior en dónde el pistón llega a su punto muerto inferior y el punto máximo superior de la carrera del pistón en el proceso de combustión.

¿Por qué es importante?

Hasta hace algunos años el dato de la cilindrada era fundamental al momento de elegir un carro porque permitía establecer por parte del comprador la capacidad de desempeño del auto y saber sí era el requerido para sus necesidades.

Un carro con un valor alto de cilindrada significaba que tenía una entrega de caballos y un desempeño de torque de cifras altas. Es decir que para vehículos que debían moverse sobre terrenos exigentes por su topografía, o de los que su propietario esperaba una buena entrega de velocidad era importante poder contar con vehículos de una cilindrada superior a los 2.0 litros, por ejemplo. En el caso de carros para un uso más urbano, e ir de un punto A a un punto B, sin mayores pretensiones o terrenos complejos, vehículos de 1.0 a 1.5 eran los más buscados.

Hoy día, con los desarrollos en la ingeniería automotriz y la fabricación de motores, esta relación ya no es tan directa. Gracias al surgimiento de apoyos para la admisión de aire en la mezcla a través de turbo compresores las marcas han desarrollado vehículos que con una cilindrada “pequeña”, es decir 1.0, 1.2 o 1.5 litros; pueden entregar potencias que en años anteriores solo eran posibles con motores de mayor cilindrada.

Pero aún los motores turbo no son tan masivos y es así como el dato de la cilindrada todavía puede ser una buena guía para que futuro comprador analice si ese carro en el que está interesado, y con esa cilindrada es el que suple sus necesidades de movilidad cotidiana.

Pero también ese valor es un indicador importante para establecer, por ejemplo, el pago de impuesto. Mientras mayor sea el rango de cilindrada más alta será la tarifa impositiva. Igualmente, este valor también determinará, el valor del SOAT que anualmente el propietario debe cancelar.

Y por supuesto la cilindrada será un indicador de consumo de combustible. Por lo general los vehículos de baja cilindrada no tienen más de cuatro cilindros, en tanto que vehículos con cilindradas mayores aumentan también sus cilindros y esto implica mayor consumo.

De igual manera, un carro con un número de cilindros pequeño (3-4) también implicará unos costos de mantenimiento y/o reparación menores, frente a un vehículo que tenga un mayor número de cilindros (6-8-10-12) y que generalmente están asociados a vehículos de gamas superiores.

Por eso, y aunque no es la última palabra, ni el único factor que debe decidir la compra de un carro, la cilindrada es una cifra que todo comprador debe tener en cuenta y analizar sus ventajas y desventajas como paso previo a tomar la decisión sobre que auto estará en su garaje.

El cinturón de seguridad: cómo usarlo y cuidarlo.

En días pasados hablábamos en esta columna de las recomendaciones más importantes al momento de iniciar un viaje en el carro. Recomendaciones tanto de seguridad como de mantenimiento preventivo básico previo a ese desplazamiento.

Y una de esas recomendaciones era revisar muy bien los elementos y sistemas de seguridad pasiva y activa que brindan protección tanto a conductor como a los ocupantes del vehículo. Y uno de esos sistemas y elementos claves en la seguridad al viajar es el cinturón de seguridad.

Este elemento, que hizo su aparición por primera vez en un Volvo Amazon en 1959, y que fue desarrollado por el ingeniero Nils Bohlin, es hoy uno de los factores más importantes para la protección de la vida en la conducción. Según la Organización Mundial de la Salud, más de 100 mil personas al año salvan su vida en un accidente de tránsito gracias a que estaban utilizando de manera correcta el cinturón de seguridad.

Existen varios tipos de cinturones que se clasifican especialmente por sus puntos de anclaje

Cinturón de dos puntos: es básicamente el que se encuentra en los aviones y se posiciona como una correa ajustable que amarra al usuario por la cintura. En los vehículos se encuentra en algunas ocasiones como cinturón en la zona central de la banca trasera.

Cinturón de tres puntos: es el usado como norma en los vehículos hoy día, tanto en las plazas delanteras como traseras. Cubre desde el hombro, pasando por el torso y termina en cadera.

Cinturón de cuatro puntos: se encuentra en algunos vehículos del alto desempeño y autos de competencia. Este tipo de cinturón ofrece una sujeción en los dos hombros y ambas caderas.

Cinturón de cinco puntos: en este cinturón, que también está presente en los vehículos de alto performance, se agrega un punto de sujeción adicional al de cuatro puntos. Este punto se ubica entre las piernas de los ocupantes de cada plaza.

Recomendaciones de uso adecuado

Para que el cinturón pueda cumplir de manera efectiva su labor de protección y mitigación de lesiones, o incluso preservar la vida en caso de accidente, este debe quedar bien ajustado al cuerpo y colocado de manera correcta, en el caso de los cinturones de tres puntos cubriendo desde el hombro y de manera diagonal cruzar por el torso hasta el anclaje a la altura de la cadera del lado opuesto. La práctica de muchas personas de ponerse el cinturón por debajo del hombro hace que pierda toda efectividad en protección en caso de un accidente, una colisión, una frenada fuerte imprevista; y por el contrario puede causar una lesión mayor.

Uno de los errores más comunes es inclinar la silla hacia atrás demasiado. En esta posición aunque el conductor o su acompañante tengan el cinturón puesto, se puede presentar lo que se conoce como “efecto submarino”, esto quiere decir que por esa posición tan inclinada hacia atrás en un eventual accidente la persona podría deslizarse por debajo del cinturón ya que no estaría reteniendo de manera adecuada el cuerpo al tener la silla en una posición incorrecta.

El cinturón debe ejercer una presión sobre el cuerpo, sin ser excesiva. Cuando el usuario del vehículo utiliza elementos como cojines para aliviar esa presión, colocándolos entre la cinta y el cuerpo, también evita que cuando sea necesario el cinturón cumpla su función de mitigar el movimiento del cuerpo dentro del habitáculo, desplazándose hacia adelante y evitando que salga expulsado o se golpee con algún elemento del vehículo.

Un mantenimiento básico es necesario

El cinturón, como cada elemento del carro, necesita también de un mantenimiento y un cuidado básico para que pueda prestar bien su servicio de protección. En el caso de la limpieza de la reata es importante utilizar productos que no sean abrasivos y no lleven a que esta correa se deshilache.

También es importante verificar cada cierto tiempo que el cinturón, la cinta, no tenga cortaduras, no se empiecen a ver hebras sueltas de la fibra. También, cuando sienta que el cinturón no está ejerciendo presión sobre el cuerpo acuda a un centro técnico o su concesionario para que le hagan la revisión si alguno de los elementos mecánicos que hacen parte del conjunto no está operando bien o quizá algún elemento exógeno puede haber entrado por la abertura de la bobina en la que se enrolla la cinta, o incluso puede estar bloqueada por suciedad y es necesario limpiarla.

Estos consejos de uso y mantenimiento básico preventivo pueden hacer que la vida útil de ese elemento que muchas veces pasa desapercibido, e incluso a algunas personas les molesta tener que usarlo, pueda ser lo más larga posible y así continuar con su importante y callada labor de preservar la vida de los ocupantes del automóvil.