Un comercial de televisión nos mostró las bondades de una camioneta saliendo de un arroyo airoso, mientras el resto de los vehículos quedaban a merced del agua, esperando ser llevados por la corriente.

En Colombia tenemos alma de aventureros, y cuando encontramos en la calle una inundación de agua, somos esperando que pase el primero para seguirle los pasos y terminar al otro lado ante la mirada atónita de los temerosos conductores que no lograron sobrepasarlo. Esta historia se repite decenas de veces ahora que estamos en uno de los peores inviernos de los últimos años. Pero también hay otra historia que no se cuenta y es cuantos conductores y sus vehículos han intentado hacer lo mismo y han fracasado en el intento.

Pasar un rio o arroyo de agua es uno de los procedimientos mas riesgosos que puede tener la conducción de vehículos. Y no es solo la posibilidad de ser arrastrado y perder el control del vehículo, sino de incurrir en graves daños al motor y otros elementos mecánicos y de la carrocería.

Los motores absorben aire por el filtro. En los vehículos viejos este siempre se encontraba en la parte superior del carburador. En los modernos, este se encuentra en la parte delantera y normalmente a una altura media. Al pasar un arroyo, muchas veces vemos que tiene poca profundidad y nos arriesgamos. Sin embargo la posibilidad de una ola, incrementa el riesgo de que el motor chupe agua por el filtro y ocurra lo que se llama un bloqueo hidrodinámica. El agua al ingresar al motor, pasa hasta los cilindros y como no es compresible como el aire, puede bloquear el giro del motor y en algunos casos torcer las bielas o reventar el bloque. Reparación de varios millones en todo caso.

Puede ocurrir que ingrese agua a un componente mecánico como la caja o la transmisión y con el tiempo deteriore el aceite lubricante. Con toda seguridad tendremos fallas en rodamientos o piñones por fallas en la lubricación. También puede el pantano depositarse en los contactos de los sistemas electrónicos del vehículo, ocasionando falladeras o la destrucción de algún elemento del sistema.

El pantano puede ocasionar daños en la carrocería: Normalmente estas aguas de inundación tienen minerales disueltos. Cuando pasamos un arroyo, el agua ingresa a partes de la carrocería de donde no puede salir; con el tiempo esta se seca y deja depósitos minerales acumulados en sitios donde se causa corrosión. Muchas veces aparecen puntas de chasis, estribos o puertas con óxidos que no alcanzamos a explicar, pues el vehículo “nunca ha ido a la costa”. Este tipo de daño, una vez se inicia no puede detenerse.

En resumen el agua de las inundaciones es un enemigo poderoso de la salud de los automóviles. Por regla general, nuestra recomendación es húyale.

Por Admin

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