Uno de los retos de futuro más importantes que tiene la industria automotriz tiene que ver con la paulatina reducción del uso de combustibles fósiles como fuente de energía para alimentar los motores de los autos.

El desarrollo y la evolución de los vehículos eléctricos en los años recientes es un ejemplo de los avances y el compromiso de este sector por alcanzar mayor sostenibilidad en la operación de los automotores.  Pero no todo se queda solo en esta alternativa.  Poco a poco otra fuente de energía que,  señalan,  es aún más benéfica con el impacto ambiental comienza a ganar terreno y explorarse como un sistema de propulsión para los automotores en un futuro no muy lejano.  Se trata de las pilas de combustible a partir de hidrógeno.

El hidrógeno es el material con mayor presencia en nuestro entorno.  Se dice que es por lo menos 70 por ciento del material del que está compuesto el universo, es decir una fuente casi inagotable.  En su forma pura se trata de un gas invisible, inodoro e inocuo.

Este material se podría obtener de diferentes fuentes, pero si lo que se busca es reemplazar un combustible que genera en su extracción, procesamiento y utilización una huella de carbono alta, la idea es poder extraer el hidrogeno de una fuente renovable, el agua. 

Para ello se utiliza un procedimiento conocido como electrólisis.  Con este proceso lo que se hace es el paso de una corriente eléctrica por el agua.  Esta corriente, apuntan los desarrollos del sistema, se podría obtener a través de la generación también limpia de energía, por ejemplo con generadores eólicos o fotovoltaicos y aun con generación hidrualica. 

Para el caso de la industria automotriz, una vez obtenido el hidrógeno, surge otro elemento importante en la configuración de un vehículo con estas características, la pila de combustible Esta recibe el hidrogeno que está almacenado en los tanques del vehículo y que se llenan en las estaciones de carga (como una estación de servicios o gasolinera) .  A las celdas que conforman la pila de combustible se les inyecta aire.  La reacción entre el oxigeno y el hidrógeno genera la oxidación de este último liberando electrones que se convierten en la energía eléctrica que es almacenada en una batería desde donde se suministra la energía necesaria para mover el automotor.

¿Y que pasa con las emisiones de este carro? Un carro con pila de combustible genera como residuo del trabajo de su motor una emisión de agua, es decir que su impacto al medio ambiente sería nulo. 

Los procesos de carga en las estaciones de servicio (ya algunos las llaman hidrogeneras) podrían ser de máximo 5 minutos, de acuerdo con las marcas que vienen trabajando en el desarrollo de estos sistemas.  ¿Y la autonomía? En algunos de los carros que ya operan con esta fuente de propulsión sus marcas hablan de recorridos que pueden superar los 600 kilómetros por cada abastecimiento de hidrógeno. 

Ya en la industria automotriz hay experiencias comercializables de vehículos impulsados por un motor eléctrico cuya fuente de energía es el hidrógeno.  Hace ya cerca de 15 años Honda, con el modelo FCX Clarity, se convirtió en el precursor con un vehículo homologado y comercial de este nueva posibilidad de energético para la industria automotriz.  En años más recientes Toyota con el Mirai, o Hyundai con el Nexo, también comenzaron a ofrecer una alternativa basada en esta tecnología.  En días pasados Renault Group presentó un prototipo de vehículo de carga o pasajeros que usa el hidrógeno y BMW, por citar otro ejemplo, prepara un modelo SUV con esta posibilidad. 

Por el momento el costo es un atenuante para una presencia en las calles que pueda representar un mayor volumen, pero  en la medida que la tecnología se va afinando y se encuentran mejores formas de obtención, almacenamiento y distribución, la variable costo tendrá un peso cada vez menor y la industria automotriz dará un nuevo paso en la sostenibilidad del planeta. 

Por Admin

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