Conducir es una actividad que implica un riesgo y está mediada por una serie de factores, unos que se pueden controlar por parte de quien conduce (disposición anímica y de salud para la conducción, estado del vehículo, cumplimiento de las normas de tránsito al circular en las vías) otros que no dependen ni del conductor ni del vehículo utilizado (estado de la vía, acciones u omisiones de otros actores de tránsito, estado del clima, flujo vehicular) .

Uno de esos factores que no están bajo el control del conductor es el paso del día a la noche. Pero sí está bajo su control el tomar las precauciones necesarias para hacer que la conducción en horas nocturnas se pueda adelantar minimizando los riesgos para el conductor, los ocupantes del vehículo y los demás actores en la vía.

Manejar cuando ha llegado la noche implica tener que enfrentar una serie de retos relacionados con

  • Reducción de la agudeza visual.
  • Menor campo visual.
  • Disminución en la capacidad de reconocer colores.
  • Reducción de la capacidad de reacción.
  • Posibilidad de mayor sensación de fatiga o somnolencia.
  • Aumento en el estrés en la conducción.

No es de extrañar entonces que, de acuerdo con datos de 2018 del Observatorio de Siniestralidad Vial de la Dirección de Tránsito y Transportes de la Policía Nacional, en Colombia el 45% de las muertes en siniestros viales ocurrieran en la noche.

Y un análisis más reciente, con cifras de 2019 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y el Ministerio de Salud, señala que las horas más complejas para la siniestralidad en las calles y carreteras colombianas son las comprendidas entre las 4 de la tarde y las 8 de la noche y entre las 9 de la noche y las 2 de la mañana.

Con una condición ambiental menos favorable para la conducción segura, es necesario tener en cuenta varias recomendaciones que permiten asumir esta labor con un nivel de riesgo lo más controlado posible y desde la perspectiva de hacer todo lo que corresponde de manera responsable por parte del conductor.

Luces en buen estado y usadas de manera correcta: una de las principales herramientas para manejar de manera segura en las noches es el sistema de luces. Parece obvio pero a veces algunos conductores olvidan hacer un chequeo del reglaje y el estado de bombillerías o sistemas led de estas para que sus ángulos y alcance de visión sean los adecuados. Además hacer un uso correcto de las mismas. Siempre en la noche tener las luces cortas o de cruce encendidas y cuando por baja visibilidad sea necesario utilizar las luces largas o altas como las conocemos en Colombia siempre cuidando no obstaculizar por deslumbramiento la visibilidad de otros conductores.

Nunca sobrepasar los límites de velocidad: como lo señalamos antes en este artículo tanto la visibilidad como la capacidad de reacción en las noches son menores por lo tanto es necesario siempre conducir bajo los parámetros de velocidad definidos para cada vía recorrida. Así es muy probable que ante una situación inesperada en la vía pueda no solo verla a tiempo también tomar la decisión más apropiada para sortearla o evitarla y continuar el camino sin contratiempos o si se presenta alguna eventualidad que sus consecuencias sean lo menos graves posible.

Preparar el viaje: si se trata de una vía que no se conoce de antemano es aconsejable informarse sobre su estado o el grado de dificultad de la misma en materia de tránsito. Para ello las redes sociales o los sistemas de información de entidades como Ministerio de Transporte o Policía de Carreteras pueden ser útiles. También como parte de la preparación previa está la disposición física del o de los conductores. Dormir unas horas previas para estar descansados y alerta no ingerir alimentos pesados antes o durante el recorrido estar hidratados pero no en exceso. Y si se trata de un viaje largo hacer una parada cada dos horas aproximadamente por unos 15 a 20 minutos Y de este último punto se deriva el salir con tiempo suficiente para evitar los excesos de velocidad. Aquí también vale el consejo de mantener el carro debidamente aireado para evitar el sopor que genera somnolencia y tener en la luces interiores un ambiente suave que permita poder ver con claridad hacia el exterior.

Vidrios y espejos limpios: la buena visibilidad no depende solamente de unas luces en su estado óptimo. También es importante tener tanto el vidrio parabrisas frontal como el vidrio trasero y los espejos retrovisores libres de suciedad que permitan ver adelante o en la saga si hay obstáculos o de pronto viene otro vehículo detrás.

Por Admin

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